16 octubre 2022

Evitemos confusiones



No es mi propósito en la vida escribir cuentos o novelas. Mucho menos poesía. ¡Dios me libre! Le tengo demasiado respeto a la poesía como para creerme poeta. 

Sucede que me gustan mucho los talleres de escritura creativa y ahora llevo uno con la genial Katya Adaui, así que me provocó poner aquí algunos de los textos que me salieron mientras disfrutaba de la experiencia. Total, por aquí solo pasan las bolas de paja y me ha gustado visitarme después de tantos años para recordar quien era y quien ya no quiero ser.

El viñedo 

No le creí a mi abuelo cuando me dijo que la vid que acabábamos de plantar florecería cuando yo tuviera 57 años. 

- Entonces será tuya, me dijo. 

- Entonces estaré muerto, abuelo. 

Recuerdo bien esa mañana. El sol intensísimo. El sudor de mi camisa mal abotonada porque me empeciné en vestirme solo. La mano húmeda del abuelo cuando me llevó a pasear alrededor de las tierras peladas y recién sembradas. Mi abuela bailando sin zapatos. Mi madre aplaudiendo colorada. Mi padre ahogándose en el humo de un puro. Yo tenía siete años y me parecía que no se podía vivir 50 más. 

Durante mi adolescencia mi abuelo no recordaba su nombre ni la mañana en la que me hizo rey de la tierra mojada, por lo que llegué a pensar que esa conversación había sido una estrategia de mis padres ―y de mi abuelo mismo― para adoctrinarme, meterme en la cabeza desde pequeño que no debía abandonar nunca la casa y condenar mi vida a ser el capataz de las uvas más perezosas del mundo. 

Timing 

Abro los ojos pensando que es el día indicado para morir. Mi cerebro, obediente, se adormece. Mi cuerpo se aletarga. Mi respiración se pausa. Pero el reloj que tengo en el pecho no sabe quedarse quieto.
Tal vez algún día haga las paces con los domingos. 

La creación 

Era un Dios intergaláctico, solitario y onanista. Harto de su soledad, decidió entregarse a la muerte. 
Un último pajazo, el inicio de la vida. 

Lo que no fue 

No había espacio en la casa, niña. No había vida que vivir. 
Abrió las piernas otra vez. La sangre hizo lo suyo. Chorreaba. 
Érase una vez la inocencia. 

Empacar 

No sabía andar ligera. Saca de su mochila los rituales, las lágrimas, los dolores, los souvenirs. Algunos sabores se quedan. Hay que seleccionar las sonrisas, pero dejar todas las bolas de pelo.

31 enero 2020

Mirar

Miro por la ventana desde pequeña buscando el mundo. A veces veía la vida sucediendo. A veces la calle vacía. Sentada en mi cama, pero siempre con los ojos en la ventana, veía entrar como un regalo la luz naranja del atardecer. La primavera con una esquina rota.

También miraba esperando ver llegar a alguien que me acompañara y que yo pudiera acompañar. Alguien a quien yo no le pesara. Siempre traté de tirar por esa misma ventana la idea de que me compraría quien no me conoce, porque quien me conoce ni regalada, pero yo la aventaba y la maldita idea rebotaba. Sabía el camino de regreso.

Miraba por la ventana y soñaba con el futuro que tendría tras romper la cadena que me ataba a la pata de mi cama. Ahora volteo hacia ella desde fuera. La miro y pienso en lo difícil que es estar del otro lado cuando el alma se acostumbró a mirar el mundo a través de los barrotes.

17 febrero 2016

La calle

Salir a la calle sola supone a veces hablar con sus veredas y pistas, con sus paredes, sus escaparates, sus balcones y ventanas.
 
Pero hay que prestar atención. 

Solo así te puedes dar cuenta cuando el maniquí de la tienda grita consignas a favor de los derechos laborales. O que el muchacho que toca saxofón en la esquina te agradecerá si le regalas un sol o cincuenta céntimos; pero que si no los tienes, no te preocupes: igual apreciará que lo escuches y que saques a bailar, ojalá feliz, a sus notas musicales.

03 marzo 2015

La bomba

"La capacidad de reacción de un hombre contra la cultura y la moral que se le ha dado, depende siempre del calibre de la bomba que él, misteriosamente, se ocupó de enterrar debajo de todo eso. Hay quienes no les estalla nunca la bomba y a quienes les estalla tarde. Eso nunca se sabe. Pero gracias a aquellas siestas con lectura clandestina, podemos hoy saber que tenemos bomba".

Francisco Umbral
Memorias de un niño de derechas

23 abril 2014

Desperdicio

Una vez te escuché decir que había algo sensual en eso del talento desperdiciado.

¿Cuándo?

Hace tiempo

¿Y te pareció "sensual" desperdiciar la oportunidad de darme una bien merecida cachetada?

Conversaciones con los amigos