31 enero 2020

Mirar

Miro por la ventana desde pequeña buscando el mundo. A veces veía la vida sucediendo. A veces la calle vacía. Sentada en mi cama, pero siempre con los ojos en la ventana, veía entrar como un regalo la luz naranja del atardecer. La primavera con una esquina rota.

También miraba esperando ver llegar a alguien que me acompañara y que yo pudiera acompañar. Alguien a quien yo no le pesara. Siempre traté de tirar por esa misma ventana la idea de que me compraría quien no me conoce, porque quien me conoce ni regalada, pero yo la aventaba y la maldita idea rebotaba. Sabía el camino de regreso.

Miraba por la ventana y soñaba con el futuro que tendría tras romper la cadena que me ataba a la pata de mi cama. Ahora volteo hacia ella desde fuera. La miro y pienso en lo difícil que es estar del otro lado cuando el alma se acostumbró a mirar el mundo a través de los barrotes.