"No puedes dormir porque tienes sueños atrasados". A veces la sabiduría materna es infinita e inexplicable. Y a veces, involuntaria.
Yo, que adoro el efecto de mi imaginación cuando entra en complicidad con mi almohada, arropada con mis sábanas favoritas... no puedo conciliar el sueño los últimos días, y mi progenitora acertó, improvisadamente.
Tengo sueños atrasados. También realidades. Ahora, en mis horas de insomnio, me pongo a idear estrategias para recuperar mi costumbre de dormir tarde y despertar tranquila.
Mientras tanto, aquí me tienen, a las 4 de la madrugada.