02 enero 2010

2010


Se supone que para este 2010 ya pasó la crisis económica... se fue de la mano del 2009. Yo no confío en esa suposición. Por último si esa crisis se va, siempre quedarán otras. Las crisis se superponen, como para darle a uno el trabajo de tener que establecer prioridades, y ni bien se sale de una, ponerse a pensar como solucionar a la otra sin vacaciones. Las existenciales, por ejemplo.

A algunas personas las crisis les aumentan con los años, pero yo creo que tengo las mismas crisis desde hace más o menos cinco años. Han cambiado de perspectiva, pero el leitmotiv es el mismo. O tal vez mis crisis no han ido in crescendo porque no tengo crisis por mi edad (la única edad que me causa una crisis es la de mi ahijado: ya tiene 8, terror!), ni por mi peso, ni porque se me rompan las uñas.

El año recién comienza, pero ya hay señales que me hacen ver que se va a ir igual de rápido que los otros, o tal vez hasta más. Cuando trabajas en un diario vives adelantado un día, y estos se te escurren como agua en el colador. Y en los casi 20 días que van del año, la cantidad de veces que he dicho "mañana lo hago" es directamente proporcional a la cantidad de gente que ha ido a ver a Metallica, me alegro de haber modificado mis propósitos de año nuevo.

Los reduje a: darme más tiempo para leer, manejar bicicleta, retomar el diplomado y la tesis.

No es que mi ambición se haya reducido, sino que aprendí a diferenciar propósitos de deseos. Lo que depende de mi y lo que depende de alguien más. Lo que depende más de mi que del mundo, o de algunas personas en particular. Y con eso no reduzco mis crisis existenciales, solo trato de evitarme algunas crisis innecesarias. ¿Qué dirá mi balance 2010 al respecto?

1 comentario:

Anónimo dijo...

Gracias, me acabas de dar la receta para no tener alguna crisis innecesaria este año.
Besos.