31 enero 2012

ex-tra-ño

Gatsby creía en la luz verde,
el futuro orgiástico que
año tras año retrocede ante nosotros.
En ese entonces nos fue esquivo,
pero no importa;
mañana correremos más aprisa,
extenderemos los brazos más lejos...
hasta que, una buena mañana...


¿Sabías que siempre me gustó mucho el olor de las buganvillas?

Creo que Cortázar olvidó escribir algo así como "instrucciones para no extrañar". Algo que prohíba a la gente agarrar el teléfono y hacer llamadas incomprensibles a horas a veces inapropiadas. O abrir la laptop y escribir correos interminables. O arrancar papeles y escribir cartas a veces ininteligibles .

{No, no. Mejor eso último no. Eso no debería prohibirse nunca}

Decía: alguien debería prohibir la nostalgia. Anular la polisemia de la palabra "extraño". Sí, polisemia. Si no me crees, suelta a esa palabra a caminar sola por el mundo, sin ninguna categoría gramatical que la lleve de la manito. ¿Cuántas cosas puede significar? Y créeme: todas pueden ir en la misma oración cargada de nostalgia.

Debería estar prohibido mirar el teléfono y querer marcar tu número. Sí, otra vez. O pensar que no hay nostalgia mayor que añorar lo que nunca jamás sucedió -gracias Sabina, puedes irte a la mierda-. Debería prohibirse mediante algunos acuerdos internacionales creer eso de "la distancia a la mierda".

No debería lamentar no haber tomado ese avión contigo. No somos Humphrey Bogart e Ingrid Bergman, aunque yo tenga el sombrero de aquel galán. No era mi decisión o la tuya volar o no juntos: era tu bien merecida suerte la que te subió a ese avión y la bien merecida mala suerte mía la que me deja mirando las ofertas de Lan. ¿Entiendes por qué Sabina debe irse a la mierda?

Te prometí que iría a por ti con la misma sensación que Ilsa le dijo a Rick que iría a la estación, sabiendo que lo más probable es que no llegaría nunca. Y no llegó. No sé si pasará la mismo con nosotros, no sé si no llegaré. Si así fuera, seguro que no te enviaría una carta como la que ella le envió a él. No tengo tanto estilo, y sin ese estilo no se puede sobrellevar ese drama. Seguro te diría que ahora me tocaba cagarla a mí, estadísticamente.

{Aún vamos empate: una y una}.


Anoche veía un cuarto de luna menguar {¿o crecer?} mientras Nick Cave, Muse y Vetusta Morla entraban por mis oídos a jugar con mis ideas, a darle un empujón a mis neuronas, a ver si se atreven a hacer sinapsis. Mientras, pensaba que tú ya estabas donde deberías estar. Pensaba si desde ahí le podrás rezar a las tres marías, o si no querrás hacerlo nunca más.

Eso sí, recuerda: siempre nos quedará Turquía. ¿Al final de tu viaje aún nos quedará Turquía?. Turquía y todos los demás lugares que sabemos que debemos recorrer juntos. Y los que no sabemos, también, por supuesto. Sobre todo los que no sabemos, querido. Sí, querido. Y mucho. Porque lo único que puedo decir claramente ahora es que te quiero. Jodidamente, te quiero.

01 agosto 2011

PD

Señores a quien corresponda:

Sé que es un poco tarde, pero... ¿podrían enviarme de nuevo el manual de instrucciones de aquel juego que gentilmente me enviaron hace seis meses?

Atte.

Yo

28 febrero 2011

A quien corresponda

Señores a quien corresponda:

Agradezco infinitamente el juego de lentes, binoculares y demás que tuvieron a bien enviarme en el momento propicio.

No reporto ningún reclamo respecto al funcionamiento de los equipos. Solo les solicito, con cargo a mi cuenta, el equipo para limpiar los lentes. A veces, se pueden nublar un poco.


02 febrero 2011

Respuesta al déficit petitorio

Estimada Señorita Subirana:

La saludamos cordialmente por medio de la presente, respondiendo a la entrada publicada en su blog el día 06 de enero. En ella, usted hace alusión a un "superávit que debe tener mi [su] cuenta de pedidos universales por todo lo que no he [ha] pedido en 27 años de consumo de oxígeno en el planeta".

Luego de corroborar su saldo, vimos que no es cierto que tenga un superávit, pero si una buena reserva.

Por ello, y con la idea de facilitarle "el dispositivo que me [le] ayude a ver eso que todo el mundo dice que ve y yo [usted] no" le estamos enviando un par de binoculares, una lupa, un juego de lentes para ver en 3D y un par extra de lentes de contacto.

Todos los instrumentos escogidos son de la mejor marca, por lo que confiamos en su buen funcionamiento. Eventualmente podemos asumir la necesidad de un servicio técnico, pero antes de solicitarlo corrobore que los errores no se deben a un mal manejo de los mismos.

Esperando que la correspondencia le haya prestado la ayuda que necesitaba, nos despedimos.


Atte.

---------
-----------------
--------

06 enero 2011

2011

Desborde popular y crisis del Estado. Esa frasecilla, título de un libro que habla sobre Lima, las migraciones y las reconfiguraciones sociales, es también perfecta para definir cada año nuevo. A quien no le agarre la crisis de las fiestas de fin de año, que tire la primera piedra. Quien no se haya sentido tentado a desbordarse en propósitos para el año que viene, también. Y quien en su balance, 12 meses después, caiga en la cuenta de que no cumplió ni la mitad de lo que prometió...también.

Cumplir todos los propósitos de año nuevo es casi imposible gracias a nuestra infinita capacidad de contarnos cuentos. A pesar de mantener intacta dicha capacidad [soy periodista, recuerde usté], cumplí casi a cabalidad los propósitos planteados para el 2010. Si usté no me cree, no lo culpo: yo tampoco. Pero tengo pruebas de que todo sucedió, así que no me queda más remedio que aceptarlo.

Entonces, que vengan los tigres con sus garras; aquí mis propósitos 2011. Ser puntual o llegar menos tarde, hacer la tesis, tomar desayuno todos los días, leer dos libros al mes y retomar [sin interrupciones] mis clases.

Después de los desequilibrios del 2010, propios de una suicida [ahora en rehabilitación] mi propósito final para este año es dejar de torturar a mis hermanos con crisis poco o nada necesarias. Por ello, y apelando a la sabiduría Gray's Anatomy, pretendo tener alguna conversa convincente y consistente con ellos:
- MAV: "Mi corazón vive en mi bisturí"
- MAC: "¿Crees que sonreiría por un café?"

Agárrate, Catalina.