15 enero 2010

2010


Se supone que para este 2010 ya pasó la crisis económica... se fue de la mano del 2009. Yo no confío en esa suposición, y por último si esa se va, siempre quedarán crisis que nos hagan la vida complicada. Ua crisis no mata a la(s) otra(s). Las crisis se superponen, como para darle a uno el trabajo de tener que establecer prioridades, y ni bien se sale de una, ponerse a pensar como solucionar a la otra sin vacaciones. Las existenciales, por ejemplo.

A algunas personas las crisis les aumentan con los años, pero yo creo que tengo las mismas crisis desde hace más o menos cinco años. Han cambiado de perspectiva, pero el leitmotiv es el mismo. O tal vez mis crisis no han ido in crescendo porque no tengo crisis por mi edad (la única edad que me causa una crisis es la de mi ahijado: ya tiene 8, terror!), ni por mi peso, ni porque se me rompan las uñas.

Whatever. El año recién comienza, pero ya hay señales que me hacen ver que se va a ir igual de rápido que los otros, o tal vez hasta más. Cuando trabajas en un diario vives adelantado un día, y estos se te escurren como agua en el colador. Y como en casi 20 días del año, la cantidad de veces que he dicho "mañana lo hago" es directamente proporcional a la cantidad de gente que ha ido a ver a Metallica, me alegro de haber modificado irresponsablemente mis tradicionales propósitos de año nuevo.

Los reduje a: leer más de dos libros al mes, manejar bicicleta, retomar el diplomado y darle vuelta a la tesis.

Así de sencillo. No es que mi ambición se haya reducido, sino que aprendí a diferenciar propósitos de deseos. Lo que depende de mi y lo que depende de alguien más. Lo que depende más de mi que del mundo, o de algunas personas en particular. Y con eso no reduzco mis crisis existenciales, pues mis deseos son más grandes que mis propósitos, sino que me evito algunas crisis innecesarias. Buena lección la del 2009.

Aunque tengo que confesar que hay dos propósitos que están pisando la línea imaginaria que los separa de convertirlos en deseos, y que no puedo hacer públicos porque, como dice mi mamá, si se dicen, no sale.