13 mayo 2009

Vocación

Para Klin y Sophi, por su ejemplo de una perdidamente verdadera vocación

- Alo, ¿con Cata por favor?
- Un momentito, ¿de parte de quién?
- De su vocación
-Cataaaaaaaaaaaa, responde el fono!!!! es urgente!!!

No, las cosas no suceden así. Pero casi. Desde que tengo 14 años me enseñaron que seguir tu vocación es responder a un llamado de la vida (de Dios, si eres católico, y si no, obvia este paréntesis). La cosa es que la vida no te llama por teléfono, y acabo de descubrir hace un par de semanas que uno puede (debe, según yo, pero no me quiero poner dictadora) tener más de una vocación en la vida.

Pequeñas vocaciones que te conducen (o deberían conducirte) a tu vocación por vivir o morir de determinada forma. Bueno, cada uno tiene distintas vocaciones y distintas formas de ser feliz o infeliz, o de pretender serlo, aunque eso de las pretensiones para mi sólo es válido para Nat King Cole, pero bueno, no hay que desviarse del tema. O sí. Es decir, hablar de quedar sólo en pretenciones implica no seguir completamente tu vocación, y eso me parece más que triste.

El caso es que lo más cercano que encontré sobre la vocación, y un texto que me sigue y espero que me siga de por vida, es el siguiente:

No hay nada más práctico que encontrar a Dios. Es decir, enamorarse rotundamente y sin ver atrás. Aquello de lo que te enamores, lo que arrebate tu imaginación, afectará todo. Determinará lo que te haga levantar por la mañana, lo que harás con tus atardeceres, como pases tus fines de semanas, lo que leas, a quién conozcas, lo que te rompa el corazón Y lo que te llene de asombro con alegría y agradecimiento. Enamórate, permanece enamorado, y esto lo decidirá TODO.

Pedro Arrupe S.J


Y aquí Nat King Cole

29 abril 2009

Cybertiempos (I)

* Cumpleaños en el google calendars. Saludos solo por el facebook
* Agenda en el google calendars.
* Te quiero mucho = tkm
* Responder o no un correo electrónico, o demorar en hacerlo (arma de doble filo para los ansiosos, para los desordenados, para los olvidadizos...) puede arruinar una relación de cualquier tipo, o sencillamente, causar enrrrrrredos. La extensión del correo también es para algunas personas una complicación
* Escribir bye y desconectarse en el acto, en el msn, puede equivaler a cortar una llamada telefónica (susceptibilidades...)
* Según los estudiosos, los niveles de hipocresía y de cobardía se han elevado a nivel 6 OMS (tantas cosas se pueden esconder tras una pantalla)
* Los índices de migraña y de venta de colirio para ojos rojos han crecido, ante la proliferación de pdf's.
* "Yo te hablé primero por el msn" "Nunca me hablas por el msn tú" "Para que te conectas si no vas a hablar" "Nunca me comentas en el faacebook" "Siempre esperas que te hable yo por msn" "Nunca te despides bonito por el msn"... etc., son frases que me hacen pensar que la inteligencia emocional de algunas (muchas) personas, puede verse seriamente afectada por una suerte de 'regresiones' a alguna parte de su infancia

Entre tantos elementos de este cybertiempo, siempre estará la opción de entrar como 'no conectado' o de bloquear contacto. Si es indispensable tener a la persona que hace este y otros tipos de reclamos en tu lista de contactos... te jodiste.

Pd. Algo buenísimoo de estos cybertiempos, es que tus amigos te pasen canciones como esta:

07 abril 2009

¿Bendita sea la ignorancia?

La ignorancia no siempre es atrevida. Hay cosas que es preferible no saber, o hay cosas que a estas alturas de la vida (que son cada vez más altas), han hecho que cambie un poco la idea de que es bueno saberlo todo, no ocultar nada.

Por ejemplo, yo realmente, preferiría no haberme enterado como se hace el azúcar: mi nariz me lo agradecería. Y creo que también preferiría no haberme enterado los efectos secundarios de la Coca Cola Light / Zero: mi estómago me lo agradecería.

Tal vez hay cosas que al corto plazo es mejor no saber, aunque a largo plazo valga la pena haberlas sabido. Pero como la lluvia nunca vuelve hacia arriba, tal vez nunca nos enteraremos cuando es o no bueno salir de cierto tipo de ignorancia, o nos enteramos muy tarde. 

Y como las cosas pasan por algo, aunque ese "algo" para nosotros no es entendible sino hasta el final de la situación, que es el equivalente a Dios sabe porque hace las cosas, aunque nosotros seamos los últimos en enterarnos... me quedo pensando en el costo y/o el precio que a veces trae salir de cierto tipo de ignorancia. Sino, que lo diga el kiwi:

06 abril 2009

¿A qué hueles?

Mejor dicho, ¿qué olores tiene tu vida?

Hay olores que perduran, olores que te hacen correr, olores que te hacen volver la cabeza, olores que te hacen doler la cabeza (por razones distintas), olores que actúan como máquina del tiempo, otros como la única tablita que te mantiene a flote en el mar de un recuerdo que no quieres dejar escapar... e te cé. 

Hay olores que la memoria bloquea, otros que la memoria aviva, y hasta aquellos que la memoria nunca deja de tener a flor de piel. Creo que los olores son más difíciles de recordar que las imágenes, que los sonidos, que los sabores y hasta que las texturas. Tal vez por eso, me parece que guardamos con más presición los 'buenos' olores. Los malos simplemente 'apestan' y ya. Y tal vez por eso cuando viene uno de ellos a mi cabeza, o a mi nariz, una sobredosis de adrenalina suele recorrerme el espinazo del diablo, mientras las mariposas de Mauricio Babilonia revolotean en mi estómago. No cualquier olor regresa a la memoria, o no cualquier olor la reactiva.

Por el olor recuerdo (y con muchos de ellos se me pone la piel de gallina y todo lo dicho antes) la sala Eco, la casa de mi padrino, el lápiz labial 'pimienta caliente' de mamá, a mi papá, al primer chico que me gustó, al que me gusta, los primeros meses de mi ahijado, mis primeros días de clases en el colegio, la facultad, la torta de galletas y chocolate de la abuela... Cuando leí "Día de Visita" de Marco Avilés, recordé por qué me gusta tanto el café: porque el café sin olor no es más que un trago amargo.



Pd. Pongo "tu nombre me sabe a hierba" porque me encanta la forma en que Serrat obliga a que reutilicemos nuestros sentidos. Además, ¡es Serrat!

01 abril 2009

¿Cambiar el mundo o que el mundo nos cambie?

¿En realidad sonamos sino no nos apuramos a cambiar el mundo, porque después es el mundo el que lo cambia a uno?

Tal vez a veces tienes que dejar que el mundo te cambie un poquito. Para querer cambiarlo es mejor conocerlo, dejarse curtir por él a pedacitos. Digo. Es que si no lo conoces no vamos a saber por donde empezar cambiarlo...y eso, necesariamente, nos cambia la vida.

Es sencillo encerrarse en un rinconcito y decir que se quiere cambiar el mundo sin conocerlo realmente: sin verlo más allá del escritorio, sin vivirlo, sin sufrirlo, sin gozarlo.

Y una vez que empezamos a conocerlo, tal vez la idea es nunca dejar de intentar conocerlo...o tal vez ahi sí sonamos.

PD. No sé ustedes, pero a veces tengo miedo de que realmente sean sólo cosas de la juventud.