06 enero 2011

Déficit petitorio


Le dije a Gianfranco que no existe Santa Claus. A diferencia de la tal Virginia que mandaba cartas a jefes editoriales preguntando por la existencia del viejo pascuero, yo se lo dije a Gianfranco de frente, face to face, hace tres años, casi.

Contrariamente a lo que muchos pueden pensar, esta sobrecogedora noticia no ha disminuído en lo más mínimo su ilusión por la Navidad, y tampoco ha tenido una incidencia negativa directamente proporcional a su lista de pedidos para la época, para desilusión del sector más amarrete de la familia.

Gianfranco se parece mucho a mí -pobre él- excepto en Navidad. De pequeña, no recuerdo haberle hinchado las pelotas a mis padres por algún regalo en especial: en líneas generales, mis pedidos siempre han sido austeros, pues siempre he pensado que si lo quiero, ya encontraré la forma de conseguirlo.

Por eso, y aprovechando el superávit que debe tener mi cuenta de pedidos universales por todo lo que no he pedido en 27 años de consumo de oxígeno en el planeta, lo único que pido en esta Bajada de Reyes [cuando aún se pueden hacer pedidos, dicen] es que me envíen el dispositivo que me ayude a ver eso que todo el mundo dice que ve y yo no. Si es que realmente existe, claro.

Aquí les espero, pero les agradeceré que no demoren mucho: estoy a punto de cumplir 28. Eso sí: el envío, por favor, por correo express certificado.

2 comentarios:

Jomra dijo...

Salud Sipas

Disculpe la pregunta pero: ¿para qué lo quiere?

Gero arte ;)

Catalina dijo...

Para dejar de andar haciendo estupideces, o para hacerlas sin cargo de conciencia :)